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jueves, 2 de octubre de 2014

Arda Turan


Arda Turan (Estambul, 30 de enero de 1987, Acuario) parece uno de los guerreros legendarios y un poco aceitosos de 300, aquellos espartanos de Leónidas que resistieron a los persas en las Termópilas. Arda Turan parece más macho con ese pelo rapado y esa barba tupida de animal peligroso, porque antes Turan era como un indigente mendigando balones en el campo del Galatasaray, donde debutó. Al llegar al Atlético de Madrid se cortó un poco el pelo, y fue como el hermano paleto de Ashton Kutcher, mansueto y lerdo. Ahora la barba belicosa le ha poseído, y sus labios carnosos ya no parecen prestos a la felación en los vestuarios, sino al gruñido y al grito en el césped.

Arda Turan metió ayer un gol a la Juventus, con lo que el Atlético sigue en la Champions después de un partido de mucho mirarse primero y bastante patearse después. Ya se sabe cómo juegan los italianos, con esa parsimonia que ataca los nervios del rival, cerraditos atrás, que ya llegará el momento. El Atlético hizo algo parecido, pensando quizá en ganar a los italianos en su propio juego, y así fue. Turan encontró el balón al segundo palo y lo clavó en las entrañas de esas otras Termópilas guardadas por Buffon.

Arda Turan no es un gran goleador, ni su posición en el centro del campo se lo permite. Pero ahí está, bregando, como toda la menestralía del Atlético de Madrid, de todos los equipos que no son pequeños pero lo parecen frente a los dos de siempre en que parece que se divide España. Son equipos en los que los jugadores todavía pueden ser ellos mismos y no muñecos con etiqueta. Son personas que sudan y huelen, que no parecen modelos ni cuando posan, que hacen los anuncios que no quieren hacer los blancos y los azulgrana. Gente, en fin, currantes del balón más que futbolistas.


Arda Turan, guerrero de espinilleras y tacos en las botas, seguirá ayudando a su equipo a conquistar esa copa tan blanca, que a lo mejor regada con la sangre de la lucha se vuelve rojiblanca, para variar.

martes, 2 de septiembre de 2014

Chicharito


Javier Hernández Balcázar, “Chicharito” (México, 1 de junio de 1988, Géminis) tiene carita de joven promesa del bolero y otros ritmos latinos. Y se acentúa cuando sonríe, con dientes Profidén y ojillos pícaros enmarcados por unas cejitas perfectas que serían la envidia de cualquier miss.

Pero Chicharito no canta boleros ni conquista amas de casa yanquis mientras les limpia la piscina sin camiseta, sino que juega al balompié. Basta verlo de corto para darse cuenta de que piernas como las suyas no son propias de los escenarios y sí de los estadios, aunque a veces unos y otros sean lo mismo. La ternura de las facciones todavía un poco niñas del mexicano contrastan con la musculatura hercúlea de esas extremidades inferiores que convierten a todos los futbolistas en un poco centauros, de tal manera que a veces, cuando los veo sobre el campo, antes de cocear en un partido, me da la sensación de que se van a comer la hierba.

A Chicharito se lo ha traído Florentino desde la fría Inglaterra, tal vez con la esperanza de que con un clima más similar al de su tierra, rinda mejor que allí. O tal vez solo quiera tener otro niño guapo que ayude a vender camisetas, pósters, colonia y ropa interior, que el Real Madrid, antes que un equipo de fútbol es un negocio, mal que les pese a sus hinchas acérrimos. Un negocio que estaba descuidando a la afición latinoamericana, falta de un héroe madridista con el que identificarse. Ay, Hugo, qué pena que te fuiste.


El Chicharito juega de delantero, como su papá, al que apodaron Chícharo (guisante)  por sus ojos verdes y ser más bien chaparrito. Habrá que ver si logra hacerse notar en un equipo con Cristiano Ronaldo y Karim Benzema en esa misma posición. Así será si su juego es tan alacre como su mirada, pero de no ser así, el muchacho solo lucirá palmito en galas y eventos, y no pisará la hierba más que para entrenar y mantener el tono. Y dentro de un año, cuando acabe la cesión, volverá a la campiña inglesa a aportar su calidez bruñida a la palidez húmeda de la Premier League. Me da a mí que Chicharito querrá quedarse en España, y que intentará meter goles además de posar para El Corte Inglés, Zara o Coronita. Pero que no olvide que los centauros son herbívoros: comen hierba, fruta y también guisantes.